El día que los nazis creyeron derribar el avión de Churchill.

Aviación

Hoy, 2 de septiembre, he creído que era buen día para sacar este tema. Un día como hoy, pero en 1945, se firmaba la rendición de Japón, lo cual ponía el punto final a la Segunda Guerra Mundial. Pero vamos a viajar un par de años hacia atrás.

Junio de 1943. Tras casi cuatro años, la Segunda Guerra Mundial sigue su curso y uno de los puntos calientes es, sin duda, el Golfo de Bizcaya. Con Portugal al margen de la guerra, uno de los pocos acuerdos que se (medio) respetaron fue el de dejar volar aviones comerciales a/desde países neutrales.

Se acordó que la aviación comercial tenía permiso para volar a baja altura (entre 1.000 y 3.000 pies) y sólo durante el día, para facilitar la identificación de los aparatos.

Una vez los nazis tomaron Países Bajos, KLM decidió trasladar parte de su flota al Reino Unido. Incluyendo nuestro protagonista de hoy, pero antes te voy a contar otra cosa.

Acuerdo KLM – BOAC

Cuando KLM movió algunos aviones a Reino Unido, se llegó a un acuerdo con la BOAC (British Overseas Aiways Corporation) para utilizar esos aparatos en las rutas de la aerolínea británica con Portugal. Ese acuerdo incluía también la utilización de tripulaciones holandesas. Se dio el caso de ver aviones holandeses operar entre territorio británico y Portugal, bajo número de vuelo y matrículas inglesas.

Uno de ellos fue un DC-3 (¿te has fijado que tengo especial predilección por los DC-3?) con matrícula G-AGBB. Esta unidad estuvo volando la ruta Lisboa – Whitchurch (Bristol). Hasta el 1 de junio de 1943.

Tripulaciones de KLM celebrando el vuelo número 1000 entre Lisboa y Bristol – Photo: Wikipedia Commons

1 de junio de 1943

Ese día, el vuelo BOAC777, operado por el DC-3 con matrícula G-AGBB, estaba embarcando en hora. Lisboa, al ser territorio neutral, estaba plagada de espías de ambos bandos. Uno de ellos, reportó de manera urgente que vio embarcar en ese vuelo a, ni más ni menos, que a Winston Churchill. No sería la primera vez que el Prime Minister viajaba en vuelo regular para pasar desapercibido.

Una vez sobre el mar, a 200 millas de la costa española, el comandante avisó que le estaban siguiendo. Poco después, el DC-3 era abatido por el fuego de los aviones alemanes. Días más tarde, incluso, mientras se buscaban restos humanos en el mar, los equipos de rescate recibieron otra “visita” de los aviones alemanes, que abrieron fuego contra ellos.

¿Quién iba realmente en ese avión?

Pese a que se especuló que el mismísimo Churchill viajaba en ese avión, en realidad la persona que el espía alemán vio embarcar, según informaciones publicadas después, fue Alfred T. Chenhalls un contable bajito, corpulento, y amante de fumar puros.

En el mismo vuelo viajaba también Leslie Howard, famoso actor, coprotagonista de “Lo que el viento se llevó”, que una vez estalla la guerra decide viajar al Reino Unido para trabajar en la propaganda británica. Algunas informaciones apuntan también que Howard podría ser un objetivo marcado por el mismo Joseph Goebbels, ministro de propaganda y hombre de confianza de Hitler.

Poster de «Gone with the wind», coprotagonizada por Leslie Howard – Photo: Wikipedia Commons

Se da el caso que Chenhalls era el contable de Leslie Howard, lo que hizo que embarcaran a la vez. Ver a Churchill viajando junto a Leslie Howard fue probablemente la red flag que hizo que Alemania se saltara una de las pocas reglas que se respetaron (mínimamente) durante la guerra.

Con el tiempo también se ha sabido que otros pasajeros que podrían haber sido objetivos del ataque del eje fueron Tyrrell Midmay Shervington y Jacob Berhold Israel, pero es de extrañar que tomaran tanta molestia en acabar con ellos, atacando incluso los restos del avión en el mar días después.

Memorial en Galicia

Años más tarde, en 2009, se instalaba una placa en Cedeira (Galicia) en honor de los pasajeros y tripulantes del vuelo BOAC777, y a todos los que lucharon por la libertad en la última guerra a gran escala que ha vivido nuestro planeta. Puedes visitarla y te dejo su ubicación.

Placa en Cedeira, en recuerdo de los pasajeros y tripulantes del BOAC777

Como en todas las grandes historias, esta es sólo una de las versiones factibles de los hechos. Se han escrito libros que incluyen capítulos dedicados a este día, pero sólo quien ordenó el ataque sabe qué le pudo pasar por la cabeza.

Aquí termina la historia de hoy. Como siempre, espero que te haya gustado o te haya aportado algún dato que no conocías. Recuerda que puedes suscribirte a mi newsletter para recibir cómodamente mis nuevos post. Te dejo el formulario aquí debajo donde sólo tienes que poner tu nombre y email.

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¡Hasta la semana que viene!

3 comentarios en “El día que los nazis creyeron derribar el avión de Churchill.

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