El avión que seguirá volando con 100 años

Aviación

Una de las noticias de la semana es, sin duda, la llegada de un Boeing 787 de Norse a la Antártida. Un hito que nos ha dejado imágenes espectaculares. El vuelo chárter, fletado para llevar investigadores y material a la base noruega de Troll, aterrizó en la Antártida tras una escala técnica en Ciudad del Cabo.

El vuelo desde Sudáfrica duró poco más de 5 horas, lo cual no se antoja complicado para un avión capaz de superar por mucho esas cifras. Lo que lo hace especial es que debía llevar combustible suficiente para la vuelta, pues no iba a poder repostar en destino.

No te pierdas los vídeos distribuidos por Norse, son preciosos.

Precisamente intentando seguir el vuelo en FlightRadar24 pude encontrar algo que llamó mi atención. La plataforma mostraba un DC-3 volando por territorio antártico, despegando de otra de curiosas pistas: Wolfs Fang. Vamos a rascar un poco a ver qué sacamos del DC3 y de Wolfs Fang. ¡Empezamos!

El DC-3

Nada más buscar el avión y su matrícula (C-GOOU) ya ves que hay algo extraño. El aparato es originalmente un Douglas C-47 Skytrain, la versión militar del DC-3, que fue entregado en primera instancia a la United States Air Force en 1943. Ese mismo año, en plena Segunda Guerra Mundial, fue finalmente vendido a la Royal Air Force británica. Sobrevivió a la guerra y la RAF decidió destinarlo a la India, hasta que oh, sorpresa, la India firma la declaración de independencia en 1947.

Es cuando el aparato es trasladado de nuevo a Reino Unido y rematriculado con registro comercial: G-AKNB. Ya retirado de usos militares, el avión estuvo 20 años operando para aerolíneas británicas, como BEA (British European Airways), British United Airways, Ulster Air Transport, o Intra Airways.

En 1978 recibe matrícula Irlandesa (EI-BDU) pero este sería su último registro británico, antes de volver a Estados Unidos en 1985. Ahí, el C-47 ya tenía 42 años.

Douglas C-47 Skytrain EI-BDU – Photo: AirHistory / Danny Grew

La aventura americana

Northern Airways adquirió 2 C-47 en ese año, incluyendo el protagonista de nuestra historia. De ahí paso a manos privadas, con un coleccionista que voló el avión con una pintura muy, muy bonita. Incluso de añadió la matrícula con la que fue fabricado (42-32817).

Douglas C-47 Skytrain – N59NA – Photo: Jetphotos/Paul Chandler

2014: una segunda juventud para el Douglas C-47

Si alguien podía pensar que, en 2014, este veterano estaba a punto de dejar de volar, se equivocaba y de mucho. Porque aquí empezó la clave del asunto: El C-47 pasó por las manos de Basler Turbo Conversions LLC.

Este C-47 que, en 2014, tenía 71 años, llegó a Basler. Esta empresa, con sede en Oshkosh (Wisconsin), se dedica a reequipar DC-3 (o C-47) para alargarles la vida y que puedan seguir volando.

  • Fuselaje

Lo primero que se hace en Basler es desmontar el fuselaje y reconstruirlo con algunas mejoras, sobre todo enfocadas a reforzarlo. Hay que tener en cuenta que también alargan el fuselaje en más de un metro, permitiendo una mayor carga en su interior.

  • Mejoras técnicas

Basler dota el viejo avión de aviónica moderna, un nuevo sistema de hidráulico, nuevo sistema de frenos. Todo ello para poder montar motores turbohélice Pratt & Whitney PT6, bastante más económicos de mantener (y de encontrar piezas) que los motores radiales de pistón originales. Te dejo un par de fotos para que veas la diferencia.

Los nuevos motores tienen un mayor consumo de combustible, así que desde Basler instalan nuevos depósitos, pasando de los 800 galones (3000 litros) a casi el doble: 1542 galones (5800 litros). Ello dota el avión de más autonomía, con un nuevo alcance de 1860 millas, 700 por encima del alcance anterior.

La actualidad de este Douglas C-47

Para entender qué hace un Douglas C-47 en la Antártida hay que nombrar los 2 principales tipos de cliente que acuden a Basler Turbo Conversions.

Por un lado, son gobiernos que optan por rejuvenecer un viejo DC-3 por mucho menos dinero del que destinarían a comprar un nuevo avión. En particular, son famosos los aviones de los gobiernos de Colombia, el Salvador, y Guatemala, y su uso contra el narcotráfico y la delincuencia en esos países.

El otro nicho de mercado son las empresas que vuelan a la Antártida. Ya sean organizaciones científicas o empresas turísticas que explotan pequeñas partes del continente.

Este último caso es el del avión que hoy nos ocupa. Este aparato, hoy en día propiedad de ALCI Aviation, se dedica a transportar carga entre las distintas bases antárticas, en especial la de Wolfs Fang.

Wolfs Fang: Turismo de lujo

La pista de Wolfs Fang es de titularidad privada. Pertenece a White Desert Antartica, una empresa especializada en viajes de lujo al continente. Ofrecen experiencias exclusivas que van desde los 13.000 euros por una actividad de un día, hasta más de 100.000 euros por varias noches en sus campos. Todas ellas con el transfer incluido desde Ciudad del Cabo.

Suyo fue el famoso chárter que llevó un A340 a aterrizar en, justamente, esta misma pista.

A340 de HiFly en Wolfs Fang (Antártida) – Photo: HiFly

Hoy, el Douglas C-47 Skytrain del que he hablado tiene 80 años y ojalá pueda seguir volando muchos más. Es un auténtico lujo ver como estas joyas, supervivientes de la Segunda Guerra Mundial, siguen surcando los cielos. Aunque no quiero olvidarme del otro Douglas del que ya hablé anteriormente, el que se usa de comedor de McDonalds en Nueva Zelanda.

Aquí termina la historia de hoy. Espero que hayas descubierto alguna curiosidad sobre los viajes a condiciones extremas o sobre el trabajo que hacen compañías como de los DC-3.

A propósito de esto, y si te ha gustado el post de esta semana, te recomiendo que me sigas en Twitter o Linkedin ya a partir del próximo miércoles vas a ver contenido que te interesará. Y hasta aquí puedo contar 🙂

Antes de terminar… ¡SORTEO!

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Ahora sí, momento de decir eso de… ¡Hasta la semana que viene!

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