Esta semana, ya oficialmente de vuelta de vacaciones, he marcado uno de los checks en mi lista aerotranstornada. Aterrizar en el aeropuerto de London City (LCY) es algo que hace mucho que tenía pendiente.
Casualidades y oportunidades mediante, este jueves aterrizaba en el aeropuerto londinense en un vuelo de British Airways Cityflyer, la filial de la aerolínea británica que opera en este aeropuerto.
Como tengo ganas de contarte muchas cosas, deja que empiece por explicar qué narices hace un aeropuerto tan cerca de la City.
The Royal Docks
A mediados del siglo XX, la zona donde se encuentra actualmente el aeropuerto de London City era ocupada en su totalidad por los London Royal Docks, el puerto de mercancías de Londres.
Este conjunto de puertos, estratégicamente situado en el río Támesis al Este de la ciudad, fueron impulsados en el siglo S. XIX y rápidamente se convirtieron en un punto clave para importaciones y exportaciones de mercancía como grano, tabaco, frutas o verduras. La conexión con la nueva red de ferrocarriles británica supuso un gran paso, al poder transportar hierro que se fabricaba a las afueras.
Incluso, ya en las primeras décadas del siglo XX, llegaba una gran cantidad de barcos de pasajeros a Londres.
En 1921, el rey George V inauguró una gran ampliación del puerto, recibiendo finalmente la denominación de “Royal”. El nuevo Royal Dock tenía un muelle de 225 metros, capaz de alojar grandes buques trasatlánticos.
Sin querer aburrirte con tanta letra, te cuento rápido que en los años 70 se produce un cambio de tendencia en el transporte marítimo, introduciendo los contenedores. Ello conlleva que los barcos dejan de ser cargados “a granel”. A su vez, la carga por contenedores requiere buques fabricados a tal propósito, más grandes y con menor capacidad de maniobra. Finalmente, esta cadena de sucesos lleva a que los puertos también deben adaptarse, dejando los Royal Docks fuera de la ecuación.
Aburrido? Aunque a partir del siguiente párrafo todo mejora y hablaré del aeropuerto, igual una pequeña pausa te viene bien. Para ello, qué mejor que invertir 10 segundos en poner tu nombre y dirección de correo en el formulario de aquí debajo. De ese modo, recibirás cada sábado un correo con mis nuevos post. Mola, eh. Dale sin miedo. No voy a venderte nada.
La reconversión de los Docklands
Con el puerto en desuso, se estableció un plan de reconversión de la zona. Por un lado, se montó el DLR (de Docklands Light Railway), una línea de ferrocarril ligero (un metro de superficie, a efectos prácticos). El DLR se creó con la intención de unir la zona con el centro de la ciudad, interconectando los Dockland con las líneas de metro. Mind the gap, please.
Uno de los puntos positivos de este transporte es que no necesitó demasiada inversión en vías, pues se usó gran parte de la infraestructura existente, por la que se transportaban las mercancías desde y hacia el puerto.
El cambio de uso de los terrenos llevó a la aparición de una mezcla bastante curiosa de zonas residenciales, zonas verdes y edificios empresariales. Potenciado desde un consorcio, en los años 80 se trabajó para llenar esa área y lavarle la cara.


De “la city” a London City
En paralelo al cambio de uso de la zona de los Docklands, el centro financiero de Londres funcionaba a pleno rendimiento. Ejecutivos de todo el mundo pasaban por los numerosos edificios construidos a partir de los años 70.
Ese boom también se tradujo en la aviación. En 1976, British Airways empezó a unir el aeropuerto de Londres Heathrow con Nueva York con el Concorde. Personas con maletín cruzaban el Atlántico para reunirse con sus homólogos del otro lado. No existía MS Teams.

LCY, un aeropuerto a medida
Volviendo a los años 80, a la reconversión de la zona de los Docklands, se propuso dotar el nuevo barrio con un aeropuerto. Se pretendía dar un empujón definitivo con el nuevo campo, unido a las medidas de atracción empresarial como rebajas de impuestos o condiciones favorables para establecer nuevas empresas en la zona.
No sin objeción de algunos grupos de vecinos, el Príncipe Charles puso la primera piedra del Aeropuerto de London City el 29 de mayo de 1986.

Poco más de un año más tarde, el 26 de octubre de 1987, el aeropuerto recibió a multitud de curiosos con la salida del primer vuelo, operado con un Dash – 7 de Brymon Airways (que pasó a BA para luego pasar a ser Flybe).
La reina Elizabeth II inauguró oficialmente el aeropuerto de London City el 5 de noviembre de 1987, siendo el primer aeropuerto de nueva construcción en el Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial.
Cuestión de performance
Originalmente con una pista de 1080 metros, el aeropuerto estaba limitado a recibir aviones comerciales del tamaño del Dash-7, de unos 50 pasajeros de capacidad. Más aún con una senda de planeo aprobada de 7 grados por cuestiones acústicas. En 1992 se alargó la pista en 500 metros, además de aprobar una senda de planeo menos agresiva, pasando 5.5º. Ello permitió que aviones de mayor capacidad pudieran aterrizar y, sobre todo, despegar de LCY.
Por poner un ejemplo, es muy conocido el caso de British Airways y sus 2 Airbus A318 full-business, que unía el aeropuerto de LCY con JFK (previo paso por Shannon). Te hablé de ello hace un tiempo en otro post que te dejo aquí.

¿Y ahora? LCY en la actualidad
Actualmente, el aeropuerto de London City, gracias a sus constantes actualizaciones y ampliaciones, es capaz de dar servicio a millones de pasajeros al año. Antes de la pandemia, en 2019, batió su récord superando los 5 millones de pasajeros.
Después de la pandemia, en 2023, sus números quedaron rozando los 3 millones y medio de pasajeros. Te dejo la tabla de los últimos años.

¿Recuerdas que antes te decía que en los años 80 no existía Microsoft Teams? Pues aquí sí. La drástica reducción de viajes de trabajo después de la pandemia se nota en London City. Ahora pues, está obligado a mover ficha para maximizar sus ingresos y rentabilizar su infraestructura.
Y cómo lo hace? Pues básicamente con dos vías:
1. Ampliar número de rutas operadas desde su aeropuerto, incluyendo destinos vacacionales.
Para ello, es muy importante comentar que recientemente se han ido viendo aviones más grandes en este aeropuerto. De la talla del Airbus A220 o el Embraer E195, estos aparatos permiten transportar un mayor número de pasajeros por trayecto.
El uso de aviones más grandes requiere de ciertas particularidades. La corta pista (1508 metros) y la senda de planeo más pronunciada (5.5º respecto a los 3º que encontramos en otros aeropuertos), requieren entrenamiento y habilitación especial. British Airways lo explica de maravilla en este vídeo:
2. Generar beneficios indirectos con su infraestructura.
Este es un punto curioso. Todos conoceremos de primera mano que restaurantes y tiendas contribuyen a aumentar la rentabilidad de los aeropuertos. La red de AENA es un claro ejemplo.
Londres – Heathrow, con sus finger esponsorizados por HSBC desde tiempos inmemoriales o sus tiendas de lujo en plena zona de embarques es también un ejemplo de rentabilidad indirecta.
Donde realmente creo que destaca London City es en el uso de publicidad en multitud de espacios, de una manera 100% digital.
Cada rincón del aeropuerto está minuciosamente aprovechado para poder incluir cartelería digital, controlada por un sistema centralizado. Ello permite una flexibilidad para que marcas o compañías de todos los tamaños puedan plantearse mostrar su publicidad en todo el aeropuerto, o segmentado por zonas / franjas horarias. Te dejo con unos ejemplos:
LCY, la experiencia al completo
No sé si has estrado esperando leer sólo mi experiencia en el aeropuerto y te has encontrado con un ladrillo del tamaño del London Bridge. Sea como sea, aquí paso a contarte lo que viví en mi trayecto entre BCN y LCY.
Para empezar, la particularidad de la pista obliga a que British Airways tenga aviones más pequeños para poder operar allí. En este caso, BA tiene una aerolínea llamada BA Cityflyer, compuesta por 20 aviones… todos del modelo Embraer E190SR, certificado para operar en LCY. Además, el detalle bonito de estos aviones es su matrícula. La mayoría con esta estructura: G-LCYA, G-LCYB…
Mi avión fue el LCYB y llegó puntual a su cita con el aeropuerto ubicado en los Docklands. La aproximación y la toma se sienten un poco más acusadas de lo habitual, pero en ningún momento se traduce en incomodidad. Los últimos minutos de vuelo se convierten en un espectáculo al sobrevolar las eses del río Támesis. La experiencia es perfecta por el momento del día en el que estamos, con los últimos rayos de sol filtrando entre las nubes. Un espectáculo.

El trayecto hasta el parking es corto, y la maniobra se realiza con señalero, a la antigua usanza. El avión finalmente aparca de lado, dejando la puerta de entrada a la terminal a escasos 30 metros.
Nada más entrar en la terminal ya te encuentras con alguna pantalla de publicidad, y el pasillo que te lleva directamente al control de pasaportes. Automatizado para pasajeros con pasaporte comunitario, las máquinas leen y abren puerta en menos de 15 segundos. Las 100 personas del vuelo fluyen sin mucho problema.
Habría que ver si coinciden dos o más vuelos, aunque entiendo que la planificación del aeropuerto no deja nada al azar.
Una vez fuera, a pocos pasos tienes la sala de recogida de equipajes, con más videowalls. Y, finalmente, cruzando la puerta, la salida al hall principal con acceso a la estación de DLR y a la calle, donde a menos de 10 metros tienes un taxi esperando.
La experiencia es muy buena, pasando del avión al taxi en menos de 5 minutos. Da la sensación que el aeropuerto está pensado para que la experiencia sea lo más rápida posible, más que pensado en que pases el mayor tiempo posible consumiendo en él, con caminos diseñados para que tropieces con un perfume en el Duty Free.
Otro detalle es que no hay Sala VIP. Al reducir drásticamente los tiempos, la oferta de relax se limita a un pequeño salón de SPA en el que puedes escoger un masaje o algún tratamiento corto.
En definitiva, y antes de cerrar definitivamente este monográfico, el Aeropuerto de London City ha sabido evolucionar y recuperarse del descenso del número de vuelos de trabajo desde la pandemia, maximizando ingresos y siendo una opción a tener en cuenta cuando viajes al centro de Londres.
En mi caso, el trayecto entre el aeropuerto y mi hotel justo delante del British Museum lo realicé en taxi en unos 30 minutos. La mitad de lo que habría tardado en hacer el recorrido desde LHR, tanto en taxi como en metro.
Antes de cerrar, y prometo que esta vez es cierto, te dejo una curiosidad. ¿Sabías que el aeropuerto de London City cierra los sábados por la tarde?

Y aquí termino, ahora sí. Deja un comentario o sígueme en Twitter para seguir la conversación sobre este particular aeropuerto, y dime si has volado o si valorarías utilizarlo en futuras ocasiones.
PD: otro día te contaré qué tiene de especial su torre de control 😉
¡Hasta la semana que viene!










Muy buena entrada y muy curiosa sobre un aeropuerto bastante desconocido 👌🏻
Gracias, Nacho! ✈️
Genial la explicación!!! Por lo que a mí respecta, Totalmente desconocida la historia!
Muchas gracias Jordi!
Muchas gracias, Marta. Me alegra haberte descubierto la historia! 🙂
Hola Jordi. Interesante articulo sobre un aeropuerto con una historia, al menos para mi, poco conocida. A mi LCY me recuerda a la aviación de antes donde el paso por el aeropuerto se limitaba a llegar a avión, volar y salir. Ahora el aeropuerto es otro centro comercial más con una oferta algo diferente a unos precios «muy diferentes». A mi personalmente me gusta más ese concepto primero de viajar. Ahora todo son colas, dury frees y congestión. Y la experiencia de sobrevolar Londres y aterrizar «sobre» la ciudad debe ser una experiencia.
Muchas gracias, Luis.
Coicido contigo, aunque las tarifas cada vez más ajustadas traen que los aeropuertos tengan que ganar dinero de otras maneras.
Genial Jordi, como siempre, muy interesante y muy bien explicado 🙂
Muchas graciass, Marian! 🙂
Hi Jordi,
even If I don’t speak Spanish I enjoyed a lot the article! Thanks for sharing the history of LCY and its transformation from docks to airport. Also appreciated the picture showing the dock where now is the runway.
Speaking about airplanes that can fly to LCY, it’s nice to note that Alitalia in the past served the destination with Embraer jets. Once dismissed in the transformation into ITA, ITA could not fly anymore to LCY. So she used Embraer in wet lease from another company waiting for Airbus A220-100 just ordered to be used for this destination! So ITA now has a small fleet of A220-100 just to fly from LIN/FCO to LCY.
In the case of LIN to LCY, the two financial sites are linked by few metro stops and a flight! It’s not a secret then that ITA bought those planes just for this route!
Oh! Thanks for your kind words, Fabrizio! I had the chance to see the A220-100 at LCY and found them really interesting.
Great to know this intermodal link between financial poles. Wasn’t aware!
I think we should meet at the Shad in London in the morning, and visit the Duomo in the afternoon! Do you accept the challenge? 🙂
Dear Jordi, the challenge is well taken and we can make a trip report out of it!
But I will pay Cappuccino and Cornetto in Piazza del Duomo 😉