El 24 de marzo se cumplieron 9 años del fallecimiento de Johan Cruyff. No te descubriré nada si te digo que el holandés revolucionó el fútbol español de los años 70 y supuso un terremoto en un país que aún estaba bajo el mando de un dictador. Johan Cruyff devolvió la ilusión a un Barça gris que se había acostumbrado a coleccionar derrotas.

Cruyff, además, volvió a Barcelona en el año 1988 para convertirse en entrenador del primer equipo azulgrana y conseguir la primera copa de Europa de la entidad. Él puso los cimientos que luego llevarían al club a repetir gestas europeas. No es el qué, es el cómo.
Como jugador, uno de sus goles más famosos dejó esta instantánea que verás aqui debajo. Este gol le llevó a tener el apodo de «el holandés volador». Y hoy, querido amigo, quiero hablarte de otro holandés volador. Pero, en este caso, se trata de un avión.

Bert Verwelius
Antes, hay que sacar otro nombre propio a la luz: Bert Verwelius. Él fue el artífice de mantener vivo el legado de Johan Cruyff en el aire. Verwelius, propietario de una constructora con su mismo apellido y gran fan del Ajax, se encargó de que su amor por el club de Amsterdam quedara rubricado en un acuerdo de patrocinio. De ese modo, y durante muchos años, asoció su propia empresa al club de sus amores.

Pero Bert siempre quería más. El empresario disponía de una pequeña flota de aviones, que trasladaban a la alta dirección de compañía a sus compromisos corporativos.
Una de sus últimas incorporaciones, un Dassault Falcon 7X, recibió una matrícula con toda la intención del mundo: PH-AJX. Sí, PH es el código de Países Bajos en las matrículas, y AJX hace referencia clara y explícita al Ajax. Club de la vida de Verwelius… y también club de origen de Johan Cruyff y lugar donde sí han sabido honrar la figura de uno de los mejores jugadores de la historia.
El asunto podría quedar en una simple referencia en la matrícula, pero el bueno de Bert fue un paso (o varios) más allá. Encargó una librea personalizada de fondo blanco y detalles naranjas… con el número 14 en la cola.

¡Aún hay más! Ese avión, preparado con tanto mimo, también recibiría su dosis de personalización en el interior. Como verás en las fotos de aquí debajo, las referencias a «el Flaco» eran constantes… ¡hasta en las copas de champán!
Pero como en toda historia bonita llega un giro inesperado. En esta, fue el fallecimiento de Bert Verwelius el 9 de agosto de 2018. El empresario pilotaba un nuevo avión de su propiedad cuando un accidente terminó con su vida y la del instructor que le acompañaba.
El legado del neerlandés es una compañía multinacional con sede en varios países, incluso en España. Aunque, si le preguntáramos antes de morir algo de lo que estuviera realmente orgulloso, sin duda sería el Falcon que paseaba los colores de su Ajax, el dorsal de Johan Cruyff, y su escudo familiar, allá donde fuera.
El avión se ha podido alquilar para vuelos privados hasta hace muy poquito. De hecho, aún aparece en la web de Exxaero. Para más señas, te dejo el catlálogo de características de la empresa que lo puso en venta.
Volando hacia los Estados Unidos
En la actualidad, como habrás imaginado, el avión ha cambiado de manos. Siguiendo el paralelismo con el Johan jugador, el Falcon 7X ha terminado en Estados Unidos. Aunque, a diferencia del Flaco, al avión le han quitado el dorsal 14 y cambiado la matrícula.
Desde hace poco más de un mes, tiene el número de registro N5577X y no parece que quede ningún rastro de lo que hizo especial este avión, siendo el segundo holandés volador y motivo de orgullo de Bert Verwelius.

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PS: Por limitaciones técnicas no puedo añadir un pie de foto a la imagen de portada. En este caso, quiero agradecer especialmente a Eugeni Reguill que haya cedido la foto del Falcon en Barcelona. Gràcies!



