Hace unos días se cumplía un año del accidente del vuelo JAL516, en el que un Airbus A350-900 de Japan Airlines colisionaba, al aterrizar en el aeropuerto de Tokyo-Haneda, con un Dash-8 de la guardia costera del país nipón.
Ese día, el pequeño avión de los guardacostas invadió la pista sin autorización, justo cuando el avión de fuselaje ancho aterrizaba. Como resultado, cinco de los seis ocupantes del turbohélice murieron, con sólo un superviviente.
Por parte del Airbus, en el momento del impacto y posterior incendio viajaban 367 pasajeros y 12 miembros de la tripulación. Pese a lo aparatoso del accidente, todos ellos salieron del avión por su propio pie con vida… en menos de 5 minutos. El trabajo de la tripulación fue clave para no hablar de este accidente como una de las mayores tragedias de los últimos tiempos.
Hoy no quiero hablarte de ese fatídico día, sino de una experiencia que viví esta misma semana. Pero primero déjame ponerte un poco en contexto.
MAN – CDG – BCN
El pasado viernes, me encontraba en Manchester y tuve que cambiar el vuelo de vuelta por uno más tarde. Al no haber opciones de vuelo directo, pude hacerme con unos pasajes para volver a Barcelona vía París – Charles de Gaulle. Como buen aerotranstornado, una de las primeras cosas que hice fue ver en qué aviones volaría. Seguro que si te consideras un avgeek haces lo mismo 😉
El primer tramo, operado por Air France Hop con un Embraer E190, discurrió sin mucha novedad, con servicio de bebidas y comida de cortesía (refresco y sandwitch) y una duración de una hora.
Tenía un par de horas de escala que, al llegar con retraso y tener que cambiar de terminal, se redujo a tiempo suficiente para dirigirme a la puerta de embarque en la preciosa Terminal 2F.
Airbus A318 – ¿Mi último vuelo en un “Babybus”?
El destino quiso que volara en un A318. Uno de los 6 que Air France aún mantiene en operación, siendo la única aerolínea europea que aún vuela ese modelo de avión. Tarom dejó de ofrecer servicios en el “Baby Bus”. Además, la Diosa Fortuna estuvo de mi lado una vez más, y pude volar en clase Business.
Tenía todo de mi lado para despedirme del A318 con una copa de champagne, pues posiblemente esa sería la última vez que tenía la posibilidad de volar con el hermano pequeño del Airbus A320.
El vuelo AF1448, que salió con unos minutos de retraso tras pasar por la súper profesionalizada zona de deshielo de CDG, inició el ascenso sin mayor novedad. El sobrecargo de Air France que teníamos asignado en la parte delantera del avión, muy profesional y atento, empezó a preparar el servicio de cátering para la zona Business.

El susto en el AF1448: Despresurización y descenso de emergencia
Aunque el sobresalto llegaría pocos segundos después de alcanzar los 30.000 pies. Voz de emergencia del comandante por megafonía, movimientos rápidos del sobrecargo para guardar el material en el galley delantero, y despliegue inmediato de las mascarillas de oxígeno.
El avión empezó entonces una maniobra de descenso de emergencia que nos situó a 8.000 pies en menos de 5 minutos. Estaba claro lo que sucedía, ya que se considera que la altura segura para poder respirar sin mascarillas es por debajo de los 10.000 pies. Una vez estabilizados a esos 8.000 pies de altura, el comandante se dirigió al pasaje advirtiendo que habían detectado un problema técnico en el sistema de presurización de la cabina y que había tenido que realizar ese descenso rápido para asegurarse que todos estuviéramos bien. Además, nos dirigíamos de vuelta a París donde nos estaban esperando los servicios de emergencia.

Tripulación: clave en la seguridad de la aviación
Y aquí es donde quiero parar y hacer un inciso importante, y por eso te he hablado del vuelo de Japan Airlines al principio: La labor tanto del comandante como de todos los miembros de la tripulación fue impecable. Es un lujo poder contar con profesionales tan bien entrenados, siempre a cargo de nuestra seguridad.
En una conversación rápida después del aterrizaje y antes de que los bomberos nos autorizaran a abandonar el avión una vez llegada la jardinera, salió a relucir la cantidad de veces que se entrena exactamente esta maniobra, aunque pocas veces se tenga que llevar a cabo. Sólo a través de un extenso y repetido training se llega a conseguir que, llegado el momento, la tripulación realice todos los pasos casi como fruto de memoria muscular.
Otra consideración importante: Atiende siempre a los mensajes de seguridad antes del despegue. Te aseguro que en caso de emergencia se te olvida todo lo que crees tener controlado. Aunque seas un viajero frecuente, presta atención a lo que te muestra la tripulación.
La atención en tierra de Air France
Volviendo al día, y ya de nuevo en la terminal, el personal de tierra de Air France habilitó más de 20 mostradores de facturación para atendernos. Nos proporcionaron hotel donde dormir, un kit de primera necesidad compuesto por productos básicos de higiene.
También nos dieron un pack de comida para que pudiéramos cenar. Nada a lo que no tengamos derecho por el hecho de sufrir una cancelación, pero en este caso no hubo ni que pedirlo.
Después de ello, diligentemente nos recolocaron a todos en vuelos del día siguiente. Algunos tuvimos la suerte de conseguir un vuelo directo a Barcelona, aunque otros pasajeros tuvieron que ir con escala en AMS, hub mundial del socio de Air France, KLM.

People first VS Lowcost
En un momento en el que la aviación atraviesa un proceso de “lowcostización”, en una situación como esa se agradece este tipo de trato por parte de la aerolínea. “Qué menos”, podrás decir. Aunque yo ya no doy nada por hecho en este mundo.
Mi vuelo de despedida del Airbus A318 no fue como yo esperaba, rindiendo homenaje a un avión histórico y peculiar que está certificado para operar en pistas realmente cortas y con un ángulo de descenso más pronunciado de lo habitual, pero te aseguro que tampoco lo voy a olvidar.
Una vez más, enhorabuena tripulación del Air France AF1448 por su rápida y acertada acción, así como a todos los profesionales que, desde ahí arriba, hacen que volar siga siendo la manera más segura de moverse.
No sé si el destino me llevará volar de nuevo en un A318 «BabyBus». Ojalá que sí. Nos merecemos tomar esa copa de champagne que nos debemos.






Me ha venido a la memoria, hice algunos vuelos con un A318 aterrizando en Macao desde aeropuertos chinos, pensaba que era el 319, pero no, una sola salida de emergencia sobre las alas me lo confirma.
El vídeo de Air France es una maravilla, lo he visto algunas veces, aunque te recomendaria también Air Sichuan con sus Pandas o, si mal no recuerdo, Shandong Airlines, ambientados en unos canales.
Qué afortunado, sandwich y bebida, ya ni recuerdo qué es eso, ni volando con Swiss… y lo que me fastidia es que muchas veces pagando cerca de 300€ por un vuelo corto (menos de dos horas), y te siguen tratando cómo a ganado…
Ah !!! Y toquemos madera, porqué ni una sola emergencia en todos estos años, y un solo desvio (iba a Chengdú y aterrizamos por mal tiempo en un aeropuerto que ni salia en los mapas 😅)