Misión imposible: Salvar al último cóndor

Aviación

Berlin. Ciudad que me recuerda al mejor fútbol-champagne. Ciudad que visité en grata compañía en 2016 justo después de recibir muy malas noticias. Ciudad en la que se estaba cociendo algo inimaginable para mi, cuando visité el Aeropuerto de Tempelhof, ya convertido en parque urbano.

Y es que ahí mismo se iba a exponer lo que, sin duda alguna, es el resultado de una de las mayores restauraciones de la historia. Se estaba convirtiendo lo que verás en la imagen de abajo en un avión.

Amasijo de hierros recuperados del fiordo de

Por si no has podido identificar el avión de la foto, se trata de un Focke-Wulf 200. Dicho avión, de fabricación alemana, comenzó a producirse a finales de los años 30s. Primeramente diseñado como avión comercial para el transporte de pasajeros y capacidad para 26 personas, el avión contaba con un alto nivel de confort para la época.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial el fabricante, propiedad de  Heinrich Focke y Georg Wulf, pilotos de la primera gran guerra, comenzó a fabricar ese avión con fines militares.

Como dato curioso, en 1938, bajo la denominación FW200 S-1, se fabricó un prototipo que estaba destinado a establecer récords: Por un lado, y equipado con depósitos de combustible adicionales, voló de Berlin a Nueva York. Sin escalas y tras 24h 56m de vuelo. Más tarde, realizó un Berlin Tokio en 46 horas. Esta vez con escala en Basra, Karachi y Hanoi. Se dice que, como resultado de ese vuelo récord, la aerolínea Dai Nippon KK lanzó un pedido de cinco unidades.

Ya durante la guerra, la Luftwaffe empezó a emplear el avión con fines de reconocimiento sobre el Atlántico y el mar del norte. También tuvieron misión de ataque de buques con poca protección, pero al poco tiempo se les prohibió participar en ese tipo de misiones por la gran cantidad de bajas sufridas. Al estar construidos con fines comerciales, su resistencia a ataques era casi nula.

Durante los meses finales de la guerra efectuaron trabajos de transporte de tropas.

Hubo también una unidad que se utilizó para el transporte del mismísimo Adolf Hitler.

Adolf Hitler bajando del FW200 Condor – Photo: Bundesarchiv

“Ya me he vuelto a ir por las ramas” podría ser una frase de Tarzán, pero creo que es perfecta para definirme. Podría estar hablando sin parar.

Jordi Batlle, andador de ramas profesional.

La restauración

Perdón, vuelvo a la restauración.

Como habrás podido imaginar, quedaron muy pocos FW200 porque, de los 280 fabricados, la mayoría cayeron durante la Segunda Guerra Mundial.

Uno de ellos, accidentado tras un aterrizaje complicado en Noruega, termina hundido en el fiordo de Trondheim el 22 de febrero de 1942. No es hasta 39 años después, cuando un grupo de geólogos encuentra, por accidente también, los restos del avión a 60 metros de profundidad.

Algo empieza a moverse. Empiezan los contactos de alto nivel. El museo de la técnica de Berlín se interesa por los restos del avión. Tras una negociación tensa, el gobierno noruego autoriza el rescate por parte de los alemanes… a cambio de la restauración de un JU-52 por parte de un equipo de restauración de Lufthansa. Aquí nada sale gratis.

La operación “salvar al último Cóndor” se pone en marcha.

El día «D», de «decepción

El 26 de mayo de 1999 amanece muy pronto para los integrantes de la misión de rescate. Es el día de la recuperación del FW200 y nadie ha dormido, pensando en la difícil operación, repesando el plan en sus cabezas para que todo salga perfecto y puedan sacar el avión lo más entero posible tras más de medio siglo bajo las gélidas aguas noruegas.

Como ya te he mostrado líneas más arriba, sacaron el avión en un estado lamentable. Incluso, en plena maniobra, la cabina se rompió de nuevo, causando un gran estado de shock generalizado entre la expedición.

Los restos fueron llevados hasta las instalaciones de Lufthansa Technik en Hamburgo, donde comenzó a planificarse la restauración, que se esperaba que durara entre 10 y 15 años. Al tener el material delante y ver que el estado era horrible, el Museo de la Técnica decide buscar colaboradores para llevar a cabo esa proeza.

Se unieron a la aventura Airbus Operations Bremen, Rolls-Royce Deutschland, y Lufthansa Technik. Ya tenían financiación y recursos técnicos a su disposición.

El equipo, clave en la misión

Faltaba el personal que iba a intentar la proeza. Yo no sabría por donde empezar, pero  Günter Büker, el director del proyecto, lo tenía clarísimo y publicó un anuncio para buscar voluntarios.

Entre los que se alistaron a tan complicada misión,  había 6 miembros que en 1939 trabajaron en Focke Wulf como aprendices. El círculo virtuoso se cerraba.

Parte del equipo original – Photo: F.Heller

Los trabajos empezaron en las instalaciones de Airbus en Bremen, con sólo una docena de voluntarios. Cifra que, tras cada pieza restaurada, iba creciendo. Pieza a pieza.

Finalmente, tras 22 años de trabajo, se consiguió terminar la restauración del último cóndor. Una misión que decenas de personas habían tachado de imposible, fruto del trabajo colectivo y de la pasión de personas que no se rindieron.

El aparato, ya presentable, se está exponiendo en uno de los hangares del aeropuerto de Berlin Tempelhof (THF). Yo, por mi parte, ya tengo plan para cuando vuelva a la capital alemana.

Aquí termina la historia de hoy. Esta es la prueba alada de que cuando trabajamos en equipo somos invencibles. Como siempre, estaré encantado de leer tus comentarios tanto aquí como en Twitter o Linkedin.

Te recomiendo que te des un paseo por la web de la restauración, y navegues por ella descubriendo todos los pasos, pequeños pero certeros, de un equipo que nunca perdió la ilusión. Te dejo el enlace aquí.

¡Hasta la semana que viene!

Actualización: Acabo de ver que Don Emilio, conocido tuitero por la comunidad de fanáticos de la aviación, publicó justo ayer un tuit sobre este aparato. Te lo dejo aquí debajo, junto a un enlace a su perfil de Twitter (o X) para que le sigas, si aún no lo haces.

4 comentarios en “Misión imposible: Salvar al último cóndor

  1. Imposibe e increible.
    Menudo trabajo de reconstruccion.
    Un aparato precioso (como sabes me encantan los aviones de la WWII )
    Excelente articulo Jordi, he disfrutado mucho leyendolo.

  2. Me ha encantado este post Jordi, como bien has dicho, todo en equipo sale y sabe mejor!!! Enhorabuena una semana más por tu gran trabajo.

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